LLANTO
Ayer tuve miedo y lloré.
Llorar es bueno, te aligera la pena, te limpia el alma y
los conductos lagrimales.
Me sentí aliviada… pues sí, más ligera; El llanto es, a mi modo de ver las cosas, la
mejor forma de liberar las tensiones.
Una vez que has llorado, sientes que la tristeza, el miedo, la decepción,
y muchos otros sentimientos, han partido…
Después, pasas por diversos estados, muy parecidos al
DUELO.
Empiezas a ver la situación en la que te encuentras de una manera distinta,
con la mente más despejada y fríamente, acomodas cada pieza del rompecabezas y empiezas
a aceptar lo que te ha tocado vivir.
Poco a poco lo vas integrando a tu ser, a tu vida, a tu
cotidiano: Le haces un espacio para que forme parte de tu
familia, de tu intimidad.
Podemos encontrar El LLANTO como parte importante de EL
DUELO. Creo que se llora en las cinco
etapas por las que se pasa cuando tenemos que sufrirlo.
PARA RECORDAR:
El duelo comienza por la “Negación” que es la que permite amortiguar el dolor ante una noticia
INESPERADA E IMPRESIONANTE. Es
importante saber que es la que permite recobrarse y tomar una defensa
provisoria, para después pasar a la aceptación parcial.
La segunda etapa sería la “IRA”, en la que salen todos los “por qué”, queremos entender y
comprender por qué nos ha sucedido a nosotros.
Llegan acompañados de dolor, lágrimas, culpa y vergüenza.
La tercera etapa es la “Negociación”, en la cual, intentamos llegar a un acuerdo con
nosotros mismos para superar la traumática vivencia.
La cuarta etapa es la “Depresión”. No se puede
seguir negando siempre. La persona se
debilita, adelgaza, y aparecen otros síntomas y se ve claramente que la persona
está invadida de una profunda tristeza.
La ventaja es que es un estado temporario y preparatorio para la
aceptación de la realidad. Inútil de
tratar de animar al que sufre y sugerirle mirar las cosas por el lado positivo…
La quinta etapa es la “Aceptación” en la que se contempla el avenir con más
tranquilidad. No es una etapa feliz, de
hecho, en esta etapa casi no se tienen sentimientos, pero se comienza a sentir
una cierta paz. Ya no se tiene la necesidad
de hablar del propio dolor.
Por último LA ESPERANZA,
que sostiene y da fortaleza, permite que podamos sentir que la vida espera algo
importante y trascendente de cada uno de nosotros. Es aquí donde conviene buscar y encontrar
una MISION QUE CUMPLIR.
Grace
Grace


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