o también conocido como: El beso y la mano...
o
Era un cautivo beso enamorado
De una mano de nieve que tenía
La apariencia de un lirio desmayado
Y el palpitar de un ave en la agonía.
Y sucedió que un día,
Aquella mano suave
De palidez de cirio,
De languidez de lirio
De palpitar de ave,
Se acercó tanto a la prisión del beso,
Que ya no pudo más el pobre preso
Y se escapó
Mas con voluble giro,
Huyó la mano hasta el confín lejano,
Y el beso que volaba tras la mano,
Rompiendo el aire, se volvió suspiro.
Luis G Urbina
Il Baccio
de Francesco Hayek

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