REPRODUCTOR DE RADIO STUDIO RSM INTERNACIONAL

CONCIERTO DE MUSICA MEXICANA... en casa!

Era mucha la tentación.  

Con el proyector en casa, me dije… CONCIERTO!
Y eso hice: CONCIERTO MEXICANO

Programé lo más mexicano que pude.   Recién había pasado el 12 de diciembre y los festejos a la Virgen de Guadalupe en vídeo estaban todavía calientitos en Youtube.

Empecé por ahí, Fiesta Mexicana, Vicente Fernández, Lucero y Pedro Fernández, a quienes yo conocí como Lucerito y Pedrito Fernández o bien –el de la mochila azul--   pasando a Paquita la del Barrio de quien miapá adoraba su frase ¿Me estás oyendo? ¡ Inútil !

Concierto casero, en la pared...


La atmósfera estaba calientita, a pesar de que al exterior el termómetro marcaba los 2°C.  Normal para estas épocas en Bélgica.



 Así las cosas, que me animé a pasar por la gran pantalla al “Gallo de Oro”, Valentín Elizalde, a quien nunca conocí pero sé que era sonorense como yo.  Al escucharlo hablar en las complacencias, cuando decía: “ ¿Mande? “,“ ¿Mande? “,“ ¿Mande? “, cada vez que le llamaban para pedirle alguna canción, entonces, marido (español, --sólo para recordar que lo es…), al escucharlo me dijo:


Elizalde en la pantalla
“ ¡Mira! Habla como tú!   Con ese incomprensible
 “ ¿mande? “ que tenéis vosotros para responder como si alguien os estuviera mandando u ordenando –hacer algo—“.



Bien, no lo peléis, es español…   Luego, llegó la hora de sacar el tequila o… los tequilas y ¡oh! Sorpresa! … las botellas estaban ahí, pero ¡vacías!!!

Reposado, 1800 Edición especial, Sauza y 1800
En un intento de tener un surtido bar mexicano, para halagar y halagarme con mis amigos, amigas e invitados, había comprado tequilas variados y recibido en regalo de mi sobrina Lorenia, quien vino a visitarme a Bélgica uno de estos inviernos plagados de nieve.

Misterio.  
No supe ni quien ni cuándo se acabaron las botellas.
‘En casa somos dos:  marido y yo.  Y estoy segura de que YO no fui”

Sé que le gusta mucho el tequila, además, para el expediente, me ha confesado que su abuelo materno fue uno que huía de la Revolución Mexicana, y le hizo una hija a la abuela Encarna…   Encarnación.  
( ¡Qué nombrecito!!)

Ha confesado también, y ha quedado en su expediente, que le encanta el chile, los frijoles, las tortillas y el maíz…. Y ahora casado con una mexicana, pues obviamente que su gusto por lo fino se confirma, … y cómo!!!

Espero que no le pase como a mi amiga Pilar, la profe de español, a quien un día invité a una celebración del Grito de Independencia en Bruselas.  
Un funcionario poblano, me hacía preguntas para saber de qué Estado era originaria. Cuando le dije que era sonorense, me respondió con otra pregunta: “ ¿usted no es de las grandotas de Sonora, verdad?”. 
No, no soy de las grandotas.  uff! menos mal!
Luego se dirigió a Pilar, y le preguntó: “¿Y usted? ¿También es mexicana?  Mi amiga Pilar, no lo pensó ni dos segundos, y respondió, cuan ágil de mente es… 
“Soy mejicana de coradzón!” y lo dijo con esa pronunciación tan marcada que tienen los y las españolas.  Nuestro poblano de la historia, rompió a carcajadas que llegaron hasta las lágrimas… Durante embarazosos minutos, para Pilar, Don Poblano no paró de reír y reír…
Cuando recuerdo esa historia, también lloro… pero de risa!
Así que, prefiero seguir diciendo que marido es español.

Terminamos la noche a las tantas de la madrugada, nos fuimos a la cama a eso de las 7 de la mañana, solamente por la costumbre de hacerlo, aunque el día siguiente fue en realidad una noche pues no nos levantamos en todo el día.  Estoy tomando el horario de México para vivir.

La ventaja de los ordenadores portables es que puedes ponerlo sobre las piernas y leer, leer, leer!!! Para después realizar actividades, tareas, trabajos, foros, participaciones…de la UnadM.


Mañana que vaya al súper, voy a comprar tequila…

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu opinión cuenta, para mí. ¿Me das una?